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Terapias complementarias

Las terapias complementarias son tratamientos que se utilizan junto con la atención médica estándar para el tratamiento de una enfermedad o dolencia. En el cáncer pediátrico, las terapias complementarias se usan para tratar los síntomas o efectos secundarios del cáncer o los tratamientos oncológicos.

Algunos tipos generales de terapias complementarias que se utilizan para ayudar a los niños con cáncer incluyen los siguientes:

  • Terapias basadas en el cuerpo
  • Ejercicios de mente y cuerpo
  • Oración y prácticas espirituales
  • Relajación y meditación
  • Vitaminas, suplementos y dietas especiales
  • Musicoterapia, arteterapia y terapia recreativa

Algunas terapias complementarias pueden interferir en el tratamiento médico o provocar reacciones adversas. Como regla general, siempre consulte al equipo de atención antes de recurrir a cualquier terapia complementaria.

Adolescente sentado junto a una ventana con los ojos cerrados, meditando.

La relajación, respiración profunda y meditación incluyen distintas estrategias que disminuyen los efectos del estrés en la mente y el cuerpo.

Beneficios de las terapias complementarias

Las terapias complementarias se utilizan para ayudar a aliviar distintos síntomas y efectos secundarios del cáncer. Estos incluyen los siguientes:

  • Dolor
  • Náuseas y vómitos
  • Dolores de cabeza
  • Fatiga
  • Sueño
  • Estrés y ansiedad
  • Depresión
  • Problemas digestivos (estreñimiento y diarrea)
  • Inmunidad
  • Apetito
La mano de una paciente toca las cuerdas de una guitarra

Los pacientes tienen distintas respuestas a una terapia complementaria. Algunas personas pueden tener efectos secundarios graves, así que hable con el equipo médico antes de probar cualquier terapia complementaria.

Evidencia de las terapias complementarias

Algunas terapias han sido estudiadas ampliamente y cuentan con una cantidad significativa de investigación que respalda su uso. Algunos ejemplos incluyen relajación, imágenes guiadas y biorretroalimentación. El yoga y otros ejercicios de mente y cuerpo también han sido muy estudiados. Por otra parte, otras terapias tienen muy pocas investigaciones que avalen su uso, y los riesgos y beneficios en gran parte son desconocidos.

En comparación con la medicina tradicional, se conoce menos acerca de cómo y por qué estas terapias funcionan, en especial en los niños con cáncer. Algunas maneras en que pueden actuar las distintas terapias incluyen las siguientes:

  • Mejoran los sentimientos positivos y la sensación de control.
  • Disminuyen la preocupación y el estrés.
  • Ofrecen una distracción del dolor y otros síntomas físicos.
  • Mejoran el flujo sanguíneo.
  • Reducen la hinchazón y la inflamación.
  • Influyen en procesos químicos y señales nerviosas.
  • Creencia de que la terapia funcionará (efecto placebo).

En general, existe una falta de investigación basada en la evidencia respecto del uso de las terapias complementarias en el cáncer pediátrico. Sin embargo, hay un acuerdo parcial en cuanto a las siguientes afirmaciones:

  • A menudo, las prácticas de mente y cuerpo pueden ayudar a los niños con síntomas como la preocupación y el estrés. En general, las imágenes guiadas, la hipnosis con fines terapéuticos, el yoga y las artes creativas se consideran prácticas de poco riesgo. 
  • Los suplementos dietéticos y las terapias nutricionales pueden provocar alergias u otros eventos adversos. Estos tipos de terapias incluyen dietas, cremas, suplementos multivitamínicos y megavitamínicos, y otros remedios homeopáticos. Los niños, debido a su cuerpo pequeño y los órganos en desarrollo, pueden ser más vulnerables que los adultos. Un sistema inmunitario debilitado también puede aumentar el riesgo.

Los pacientes tienen distintas respuestas a una terapia complementaria. Algunas terapias complementarias también pueden tener efectos secundarios graves. Hable con el equipo médico antes de probar cualquier terapia complementaria, incluso si el paciente ya la usó anteriormente.

Antes de probar cualquier terapia complementaria, las familias deben poder responder estas importantes preguntas:

  • ¿Qué síntomas trata esta terapia?
  • ¿Cuál es la evidencia de que funciona?
  • ¿Se ha utilizado en niños con cáncer? ¿En qué rangos etarios?
  • ¿Cuáles son las instrucciones de uso (dosis, frecuencia)?
  • ¿Cuáles son los posibles riesgos y efectos secundarios?
  • ¿De qué manera puede interferir con la atención y el tratamiento oncológicos actuales?
  • ¿Es seguro probarla en este momento?
  • La acupuntura es una técnica donde se estimulan puntos específicos del cuerpo, a menudo con agujas finas que se insertan en la piel. Esta terapia se utiliza a menudo para reducir el dolor o las náuseas.
  • La aromaterapia y los aceites esenciales incluyen el uso de aceites a base de plantas para mejorar el bienestar y manejar síntomas como fatiga, náuseas y estrés.
  • La biorretroalimentación es una técnica en la que los pacientes aprenden a controlar la respiración, la frecuencia cardíaca y la presión arterial para manejar la respuesta ante el estrés.
  • La atención quiropráctica es un tipo de tratamiento que se centra en la relación entre la estructura y la función del cuerpo a través del ajuste de la columna vertebral u otras partes del cuerpo. 
  • Las dietas incluyen un amplio espectro de prácticas dietéticas que incluyen la elección de alimentos específicos, como los alimentos con bajo contenido de grasas y alto contenido de fibras, y los planes de alimentación vegetariana, sin gluten y otros.
  • Las imágenes guiadas son un tipo de meditación en el que los pacientes usan la imaginación y los sentidos para relajarse y centrar su atención.
  • La hipnosis es un tipo de terapia que fomenta un estado similar a un trance, con una mayor concentración y apertura a la sugestión. La hipnosis puede ayudar a reducir el estrés y aumentar la sensación de control en situaciones específicas, como los procedimientos médicos.
  • Los masajes utilizan presión física y otras técnicas para manipular los músculos y tejidos blandos.
  • La relajación, respiración profunda y meditación incluyen distintas estrategias que disminuyen los efectos del estrés en la mente y el cuerpo. 
  • La espiritualidad incluye el uso de recursos religiosos y espirituales, incluida la oración y el asesoramiento pastoral, para mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida.
  • Las vitaminas, los suplementos y los productos a base de hierbas incluyen distintas sustancias que generalmente se administran por boca o se aplican en la piel, como las siguientes:
    • Suplementos multivitamínicos: suplementos dietéticos que contienen una combinación de vitaminas y minerales (y otros ingredientes a veces); se administran con el objetivo de mejorar la inmunidad y prevenir o tratar una enfermedad.
    • Suplementos megavitamínicos: grandes dosis de vitaminas (a menudo, muchas veces más que la ingesta recomendada), que se toman en un intento por prevenir o tratar una enfermedad.
    • Probióticos: suplementos dietéticos que contienen microorganismos vivos y que ayudan a la salud digestiva.
    • Distintos productos que están dentro de esta categoría se publicitan con una amplia gama de beneficios de salud informados. La evidencia de los riesgos y beneficios de estos productos varía ampliamente.
  • El yoga, tai chi y qigong son ejercicios de mente y cuerpo que involucran movimientos y respiración controlada. Estos ejercicios pueden tener distintos beneficios, incluidos la mejora del equilibrio y la flexibilidad, y la disminución de los sentimientos de estrés y fatiga.

Riesgos de la terapia complementaria en los niños con cáncer

Muchos tipos de terapias complementarias son seguros y efectivos para los niños con cáncer. Pero las familias deben darles la misma importancia que le darían a un tratamiento o medicamento tradicional. Solo porque un producto sea de venta libre no significa que sea seguro. De hecho, debe prestarse más atención ya que dichos tratamientos no cuentan con las mismas reglamentaciones o estándares.

Las terapias complementarias —como la acupuntura, la atención quiropráctica, los masajes, la biorretroalimentación y el yoga— deben ser proporcionadas por un profesional de salud calificado con certificaciones y licencias adecuadas. Además, el proveedor debe tener experiencia en el trabajo con niños con cáncer.

Algunos riesgos de las terapias complementarias incluyen los siguientes:

  • Los suplementos pueden tener sustancias adicionales que podrían ser dañinas.
  • Puede que los suplementos no tengan la información sobre las dosis para niños.
  • Las sustancias ingeridas o absorbidas por la piel tienen los siguientes riesgos:
    • Pueden ingresar al torrente sanguíneo y afectar distintas funciones corporales.
    • Pueden interactuar con otros medicamentos y tratamientos, y reducir su efectividad o provocar problemas de salud.
  • Mientras un paciente recibe tratamientos oncológicos, es posible que la piel esté débil y sea más sensible a cualquier sustancia que se le coloque (aceites, lociones) o a la presión que se le aplique (masajes).
  • Algunas dietas específicas que limitan ciertos alimentos pueden provocar pérdida de peso y dificultar que los niños reciban los nutrientes adecuados.

Terapia complementaria frente a la medicina alternativa

Las terapias complementarias y alternativas a menudo se describen en conjunto como medicina complementaria y alternativa (MCA). Pero, en realidad, son prácticas distintas.

  • Las terapias complementarias son tratamientos que se utilizan además de la atención médica estándar. En general, se utilizan durante o después del tratamiento oncológico para aliviar el dolor, manejar los síntomas o aliviar los efectos secundarios.
  • Las terapias alternativas son tratamientos que se utilizan en lugar de los tratamientos médicos estándar. A menudo, las familias recurren a la medicina alternativa para el tratamiento del cáncer cuando las opciones médicas tradicionales no tuvieron éxito.

Cómo consultar con el equipo médico sobre terapias complementarias

Las familias deben ser honestas y abiertas con respecto a las terapias complementarias. 

El equipo médico puede ayudar a las familias en los siguientes aspectos:

  • Explorar los beneficios de las distintas terapias complementarias.
  • Identificar posibles riesgos. La terapia puede interferir con los medicamentos u otro tratamiento médico, o bien puede aumentar la probabilidad de presentar efectos secundarios.
  • Monitorear la terapia para ver si es útil y estar atentos ante los problemas que puedan presentarse.


Revisado: Junio de 2018