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Lesiones por presión

Las lesiones por presión, también denominadas escaras de decúbito o úlceras por presión, se producen cuando se presiona o frota la piel contra una superficie más dura, como una cama, una silla o un dispositivo médico. Esto se puede producir cuando los niños permanecen en la misma posición demasiado tiempo o cuando el dispositivo médico aplica algún tipo de presión sobre la piel. Cuando se presiona la piel contra una superficie más dura, la presión reduce el flujo de sangre en el área. Esto debilita y daña la piel.

En las etapas tempranas, las lesiones por presión pueden aparecer como parches cutáneos de color rojo, oscuros o con cambio de color. En etapas más tardías, la piel puede abrirse y se pueden generar ampollas o úlceras abiertas.

Causas de las lesiones por presión

Generalmente, las lesiones por presión son causadas por estar acostado en una cama o sentado en una silla o silla de ruedas sin cambiar de posición con frecuencia. En los niños, la causa más común de las lesiones por presión es un dispositivo médico que presiona la piel, como:

  • Máscaras
  • Catéteres
  • Tensiómetros
  • Batas quirúrgicas 
  • Vías IV
  • Dispositivos ortopédicos

Los niños se encuentran en mayor riesgo de padecer escaras de decúbito en las siguientes circunstancias:

  • No pueden cambiar de posición sin ayuda.
  • Tienen problemas para levantarse solos por la enfermedad, debilidad o edad temprana (bebés).
  • Tienen la piel seca o debilitada.
  • Tienen una disminución en la sensibilidad de la piel.
  • Tienen la piel húmeda por la orina, el sudor u otros líquidos.
  • Se dan vuelta o giran en la cama.
  • Comen menos de lo normal o tienen una nutrición deficiente.
  • Tienen peso corporal bajo.
  • Tienen presión arterial baja, hemogramas bajos o menos oxígeno en la sangre.
  • Toman determinados medicamentos, como corticoides, que pueden hacer que la piel esté delgada y débil.

Prevención de las lesiones por presión

Es muy importante la prevención y el cuidado de las lesiones por presión. Ante el primer signo de una lesión por presión, quite lo que ejerza la presión en el área para proteger la piel de más daños. Las escaras se pueden infectar, especialmente en los niños con sistemas inmunitarios débiles debido a los tratamientos para el cáncer. Si no se tratan, pueden incluso generar lesiones tan profundas en la piel que llegan a exponer el músculo o hueso.

Existen algunas formas simples para disminuir el riesgo de tener lesiones por presión.

Controle la piel.

El equipo médico y los cuidadores de la familia deberían controlar habitualmente la piel del niño. El equipo médico puede enseñarles a los cuidadores cómo examinar la piel minuciosamente y a qué cambios de piel deben estar atentos.

Los padres deben ser expertos en la piel de su hijo. Controle la piel todos los días. Quite la ropa, incluso las medias, los pijamas, la ropa interior, los pañales y cualquier otra prenda que cubra la piel para poder examinarla. Muchos niños y adolescentes no hablan sobre las escaras hasta que sienten un malestar intenso. Los niños también pueden sentirse avergonzados e intentar evitar que los revisen en determinadas zonas.

Controle el cuerpo entero, especialmente las zonas óseas prominentes como las siguientes:

  • La parte posterior de la cabeza: es el lugar más común de las lesiones por presión en los niños. 
  • Hombros.
  • Codos.
  • Cadera.
  • Nalgas.
  • Coxis.
  • Pies, incluso talones, tobillos y plantas de los pies.

Preste atención especial a los lugares en donde los dispositivos médicos puedan ejercer presión en la piel. Estas áreas se deberían controlar dos veces al día.

Esté alerta a las zonas oscuras o con enrojecimiento, ampollas y escaras. Los signos tempranos de lesiones por presión pueden ser especialmente difíciles de ver en la piel más oscura. Preste especial atención a los lugares en donde el niño dice que está levemente dolorido o sensible. Las lesiones por presión pueden ser escaras abiertas o cerradas. Infórmele al equipo de atención médica sobre cualquier cambio en el aspecto de la piel.

Un parche cutáneo rojo o con cambio de color que no vuelve a su color normal es motivo de preocupación. Cuando se presiona la piel, debería aclararse o volverse de color blanco y, luego, regresar al color normal. En los niños con tonos de piel oscura, el área puede verse levemente más oscura o simplemente ser sensible al tacto. Es posible que la piel esté caliente o firme al tacto o parecer hinchada.

Cambie la posición.

La mejor forma de evitar las lesiones por presión es cambiar la posición con frecuencia. Haga que los niños se sienten, se paren o caminen tanto como sea posible. Si el niño debe estar en cama, un cuidador o un miembro del equipo de atención médica deben ayudar al niño a cambiar de posición cada 2 horas. Los niños en una silla de ruedas deben ajustar la posición cada una hora.

Se pueden usar almohadones para quitar la presión de las partes con prominencias óseas del cuerpo. Asegúrese de hablar con el equipo de atención médica sobre qué es lo mejor que puede usar en tal caso. Algunos tipos de almohadones pueden hacer que la presión empeore. 

Consejos para reposicionar a un niño en la cama:

  • Alterne las posiciones. Cuando el niño está acostado, cambie de posición alternando los lados del cuerpo (derecho, izquierdo, espalda) y lleve un seguimiento del lado en el que se encuentra para el próximo cambio.
  • Obtenga la ayuda de otra persona. Dos personas deberían ayudar siempre para girar a un niño.
  • Nunca desplace o arrastre al niño en una cama. Use una sábana para levantar al niño de la cama antes de colocarlo en una posición nueva. 
  • Use toda la mano cuando levante a un niño. Si el niño necesita que lo sostengan, use la palma de la mano. Si usa solamente los dedos aumenta el riesgo de provocar lesiones por presión.
  • Use la ropa de cama y las almohadas adecuadas. Pregúntele a un miembro del equipo de atención médica qué tipo de almohadones, almohadas y sábanas usar, y cómo colocarlas debajo del cuerpo del niño. 
  • Esté atento a los deslizamientos. Si eleva demasiado la cabecera de la cama, puede provocar que el niño se deslice y aplique tensión en la piel.

Proteja la piel.

Si cuida bien la piel, puede reducir la probabilidad de que se produzca una lesión por presión y el riesgo de contraer una infección si se produce una escara.

  • Mantenga la piel limpia. Use jabones suaves. No refriegue ni frote la piel. Seque la piel con palmaditas o toques suaves.
  • Mantenga la piel seca. Limpie la piel de inmediato y cambie los pañales o la ropa interior si el niño se orina o defeca. Los pañales o paños absorbentes pueden ayudar a mantener la piel aislada de la orina, el sudor u otros líquidos.
  • Avise sobre los sarpullidos o episodios de diarrea. Notifique a un miembro del equipo de atención médica si el niño presenta irritación en la piel o tiene diarrea.
  • Humecte la piel seca. Después de los baños y las limpiezas, use un humectante sin fragancia que le recomiende el equipo de atención médica.
  • Evite frotar o rascar la piel. Trate la piel con delicadeza para que no se abra.
  • Coma alimentos saludables. Una buena nutrición es importante para la curación.
  • Esté atento a lo que podría lesionar la piel. Evite la ropa ajustada o que tenga botones o cierres que ejerzan presión en la piel. Mantenga la ropa y las sábanas suaves y sin arrugas. Asegúrese de que las sillas de ruedas y los dispositivos ortopédicos se adapten bien al cuerpo y no froten la piel.

En algunos casos, el equipo de atención médica podría recomendar utilizar vendas o apósitos de prevención para eliminar la presión de las prominencias óseas del cuerpo.

Infórmele al equipo de atención médica si observa algún signo de una lesión por presión. Las lesiones por presión son más fáciles de tratar cuando se detectan de manera temprana.


Revisado: Junio de 2018