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Para los pacientes, el tratamiento contra el cáncer puede tener efectos emocionales a largo plazo

Como paciente de cáncer infantil, esperas con ilusión el día en que termines el tratamiento contra el cáncer.

Pero es difícil predecir cómo esta experiencia te afectará emocionalmente. Muchos pacientes no se dan cuenta de que están experimentando efectos emocionales hasta después de que finaliza el tratamiento.

La vida no volverá a ser exactamente igual que antes del cáncer. Como paciente de cáncer infantil, has vivido experiencias poco comunes para personas de tu misma edad.

Cómo puede cambiar las cosas el cáncer

En algunos aspectos, serás más maduro. Es posible que pienses que las preocupaciones de tus amigos son insignificantes. Enfrentar el cáncer ayuda a comprender qué es realmente importante en la vida.

En otras situaciones, es posible que tengas que ponerte al día. Puedes haberte perdido algunos momentos importantes, como la transición a la escuela secundaria, aprender a conducir o aprender a pasar tiempo con amigos de tu misma edad. Mientras estabas en tratamiento contra el cáncer, tus amigos de la escuela continuaron con sus vidas. Es posible que al principio te resulte difícil volver a relacionarte con ellos. Date tiempo.

Busca maneras de participar en actividades sociales con personas de tu misma edad:

  • Únete a clubes escolares que sean de tu interés.
  • Busca oportunidades para hacer trabajo voluntario en tu comunidad.
  • Participa en actividades que te mantengan activo, como deportes, banda de música, actividades al aire libre o baile.

Relación con los padres

Ser un paciente con cáncer puede haber hecho que dependieras más de tus padres de lo que habría sido habitual.

Es posible que tus padres se vuelvan sobreprotectores.

Este tipo de situaciones puede generar conflictos a medida que buscas ser más independiente.

Hablar con otras personas sobre el cáncer

Es posible que no sepas cómo quieres hablar con las personas de tu entorno sobre tu tratamiento contra el cáncer.

  • Algunos pacientes con cáncer desean hablar abiertamente sobre su experiencia.
  • Otros ya no quieren pensar ni hablar sobre el cáncer.
  • Muchos jóvenes se encuentran en un punto intermedio.

Los sobrevivientes de cáncer infantil suelen decir que no quieren que la enfermedad los defina. No quieren ser “el niño con cáncer”. Quieren que los conozcan por quienes son, más allá del cáncer.

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Toma el control de tu salud emocional

Puedes esperar experimentar una amplia variedad de emociones. Es normal sentir:

  • Entusiasmo porque el tratamiento ha terminado.
  • Nerviosismo por el futuro.
  • Tristeza por no ver con frecuencia a tu equipo de atención médica ni a tus amigos del hospital.
  • Preocupación porque el cáncer pueda reaparecer.
  • Culpa del sobreviviente: sentirse culpable por haber sobrevivido cuando otros pacientes no lo hicieron.
  • Preocupación por tu apariencia física.
  • Incomodidad en situaciones sociales.

Busca ayuda

A medida que se acerca el final del tratamiento y haces la transición de regreso al hogar, habla sobre tus sentimientos con tu equipo de atención médica. Los psicólogos, los trabajadores sociales, los especialistas en vida infantil y los capellanes pueden ser de gran ayuda. También pueden derivarte a grupos de apoyo donde podrás hablar con otros pacientes y sobrevivientes sobre lo que estás viviendo.

En ocasiones, la preocupación y el estrés pueden provocar problemas emocionales. Entre los síntomas a los que debes prestar atención se incluyen:

  • Estado de ánimo bajo que dura varios días.
  • Sentimientos de tristeza que no desaparecen.
  • Problemas para dormir.
  • Preocupación constante.
  • Menor interés en las actividades.

Si experimentas alguno de estos síntomas, comunícate con tus equipos de atención médica, tanto el de tu lugar de residencia como el del centro pediátrico donde recibiste tratamiento.

Cada centro es diferente, pero es posible que puedas seguir recibiendo apoyo psicológico en el centro pediátrico incluso después de haber finalizado el tratamiento contra el cáncer.

El equipo de atención médica de tu lugar de residencia puede recomendarte profesionales de tu comunidad. Es recomendable consultar a tu compañía de seguros para asegurarte de que el apoyo psicológico esté cubierto por el seguro. El departamento de trabajo social de tu centro pediátrico puede ayudarte y orientarte para encontrar programas gratuitos o de bajo costo si tu seguro no cubre los servicios de salud mental.

"No lloré mucho durante mis tratamientos, pero me hubiera gustado hacerlo. Fue una etapa muy difícil y realmente me desanimó, porque sentía que no podía hacer nada. Me hacía sentir impotente. Está bien necesitar ayuda. Está bien tener un momento de duda. Mientras vuelvas a levantarte, eso es lo que realmente importa. Ten la confianza de que puedes lograr todo lo que te propongas".

Briana

 

La escuela brinda una sensación de normalidad

Regresar a la escuela después del tratamiento es uno de los momentos más importantes para los pacientes de cáncer infantil. Muchos pacientes pueden asistir a la escuela mientras todavía reciben tratamiento. Se recomienda que regresen a la escuela tan pronto como su estado de salud se lo permita.

Sin embargo, la experiencia escolar puede ser diferente después de haber pasado por un tratamiento contra el cáncer. Es posible que notes diferencias en la manera en que aprendes, piensas y procesas la información. Estos se denominan efectos cognitivos. Antes de regresar a la escuela, puede ser recomendable realizar pruebas de evaluación cognitiva en el hospital para identificar posibles áreas de preocupación.

Si tienes dificultades, díselo a tus padres y maestros. Tú y tus padres pueden colaborar con la escuela para elaborar un plan de aprendizaje que tenga en cuenta tus diferencias en el aprendizaje. Este puede incluir un plan 504 o un Programa Educativo Individualizado.

Regresa a la escuela de manera gradual. Al principio, es posible que no puedas asistir a la escuela durante todo el día, cinco días a la semana. Muchos niños y adolescentes experimentan fatiga y debilidad y no pueden completar una jornada escolar entera. Otros pueden tener problemas relacionados con el sistema inmunitario y no pueden estar en grupos grandes de personas. Otros pueden tener dificultades físicas que afectan su movilidad.

Con frecuencia, los niños y adolescentes regresan con un horario reducido, por ejemplo, asistiendo media jornada o yendo a la escuela algunos días a la semana hasta que puedan volver a tiempo completo.

Avanza paso a paso durante esta transición y pide ayuda cuando la necesites.

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Revisado: abril de 2019

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