El cáncer de piel es uno de los tipos de cáncer más comunes, pero también es uno de los más prevenibles. Lo más importante que puede hacer para prevenir el cáncer de piel es proteger su piel de los rayos ultravioleta (UV). Los rayos UV de la luz solar y del bronceado en interiores, como las camas o lámparas de bronceado, pueden dañar las células de la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel.
Con medidas sencillas, puede proteger su piel y reducir el riesgo de cáncer de piel.
Todas las personas corren riesgo de cáncer de piel, pero algunas tienen un riesgo mayor. El riesgo puede aumentar si usted tiene:
Su riesgo también es mayor si:
Las quemaduras solares dañan las células de la piel. Este daño puede acumularse con el tiempo. Cuando esto sucede, aumenta el riesgo de cáncer de piel.
Algunos medicamentos, la quimioterapia y la radiación pueden hacer que su piel sea más sensible al sol. Esto puede hacer que se queme con el sol más fácilmente.
El tratamiento con radiación puede aumentar el riesgo de cáncer de piel. Esto suele ocurrir en el área de la piel donde se administró la radiación. En los sobrevivientes de cáncer infantil tratados con radiación, el cáncer de piel es el segundo cáncer más frecuente.
Utilice un protector solar con un factor de protección solar (FPS) de 30 o superior. Aplique protector solar sobre toda la piel expuesta:
El óxido de zinc puede brindar protección adicional en la nariz, las mejillas, los hombros y la parte superior de las orejas.
Elija prendas que puedan proteger la piel de los rayos UV, entre ellas:
Los rayos UV son más intensos cuando el sol está más alto en el cielo, generalmente entre el final de la mañana y media tarde. Trate de permanecer en interiores durante ese período siempre que sea posible.
Permanezca en la sombra cuando los rayos UV sean más intensos. La sombra puede reducir la cantidad de rayos UV que llegan a la piel, pero no la protege por completo. Utilice siempre protector solar cuando esté al aire libre durante el día.
El índice UV muestra qué tan fuertes son los rayos UV durante el día. Puede variar de 0 a 12.
Si vive en los Estados Unidos, puede consultar el pronóstico local del índice UV en el sitio web de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Ingrese su código postal (ZIP) o use la aplicación móvil.
El bronceado en interiores, incluidas las camas, lámparas, bombillas y cabinas de bronceado, emite rayos UV al igual que el sol. Estos rayos pueden dañar la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel.
Las lociones autobronceadoras y los bronceadores en aerosol no exponen la piel a los rayos UV. No protegen la piel del sol.
Revisar la piel regularmente puede ayudarle a detectar cambios de forma temprana, para que pueda tratar el cáncer de piel antes de que crezca y se propague.
Al realizar un autoexamen de la piel, busque:
Comuníquese con un proveedor de atención médica si nota algún cambio.
Un dermatólogo es un médico que trata afecciones de la piel. Pregunte a su proveedor de atención médica con qué frecuencia debería realizarse un examen completo de la piel o de detección del cáncer de piel. Algunas personas pueden necesitar exámenes de la piel con mayor frecuencia según su riesgo.
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El recurso en línea Juntos by St. Jude™ no avala ningún producto de marca u organización que se mencione en este artículo.
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Revisado: abril del 2026
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