El virus del herpes humano 6 (VHH-6) es un virus que infecta a casi todas las personas, por lo general, durante la primera infancia. El VHH-6 causa roséola, o sexta enfermedad, una enfermedad viral frecuente en los niños pequeños. Los síntomas de la roséola incluyen fiebre y erupción cutánea. En la mayoría de los casos, los niños se recuperan sin la necesidad de someterse a un tratamiento médico.
El VHH-6 permanece en el cuerpo toda la vida. Después de la infección, el virus permanece “inactivo” y no causa síntomas ni problemas. Sin embargo, si una persona tiene un sistema inmune débil, el virus a veces puede activarse y causar enfermedad. Esto se conoce como reactivación. En casos infrecuentes, el virus puede infectar órganos como la piel, el hígado, el cerebro, los pulmones, el corazón, los riñones, el estómago o los intestinos.
Las personas infectadas con el VHH-6 pueden no presentar signos ni síntomas. Los síntomas pueden tardar hasta 15 días después de la exposición al virus.
Los signos y síntomas de infección por el VHH-6 incluyen los siguientes:
La erupción cutánea es común en niños con roséola. Suele aparecer a medida que desaparece la fiebre. Es de color rosa rojizo y no suele causar malestar. La erupción cutánea se desarrolla primero en el pecho, el abdomen y la espalda, y luego se extiende al resto del cuerpo. Desaparece en pocos días.
Existen varias pruebas de laboratorio para el VHH-6. Una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, sigla en inglés) del VHH-6 muestra si hay material genético (ADN) del virus en la sangre.
Si los síntomas son más graves, su equipo de atención médica podría solicitar otras pruebas para monitorear la función de los órganos. Si un paciente presenta signos de encefalitis (inflamación en el cerebro), un proveedor de atención médica podría realizar una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo en busca de VHH-6. También podría solicitar una imagen por resonancia magnética (IRM) para detectar inflamación en el cerebro.
La mayoría de los niños mejoran por sí solos. Su proveedor de atención médica podría recomendar medicamentos para reducir la fiebre o analgésicos para ayudar a controlar los síntomas. Asegúrese de que su hijo beba mucho líquido para prevenir la deshidratación causada por vómitos o diarrea.
Si su equipo de atención médica sospecha una infección más grave o encefalitis, podría recetar medicamentos antivirales para combatir el virus. Entre los medicamentos que se utilizan en el tratamiento del VHH-6, se incluyen el ganciclovir, el valganciclovir o el foscarnet.
Los antibióticos no se usan para tratar el VHH-6 porque solo actúan sobre bacterias y no sobre enfermedades virales.
Si su hijo se sometió a un trasplante de médula ósea, los equipos de trasplantes y enfermedades infecciosas decidirán qué tratamientos se necesitan.
Los pacientes que se han sometido a un trasplante presentan mayor riesgo de padecer enfermedades a causa de la infección por VHH-6. El VHH-6 puede reactivarse después de un trasplante de médula ósea (trasplante de células madre). Durante un trasplante de células madre, los pacientes reciben tratamientos que debilitan el sistema inmunitario, como dosis altas de quimioterapia y otros medicamentos. Estos tratamientos ayudan a evitar que el cuerpo rechace el trasplante. Sin embargo, debido a que el sistema inmune está más débil de lo normal y no puede combatir infecciones, el VHH-6 puede reactivarse y causar enfermedades que pueden afectar el cerebro, el corazón, los pulmones, los riñones, el estómago y los intestinos.
El VHH-6 también puede causar problemas graves en personas con otras afecciones que debilitan el sistema inmune. Si su hijo presenta síntomas, su equipo de atención médica realizará pruebas de laboratorio para detectar la infección por el VHH-6. Su proveedor de atención médica podría recomendar un tratamiento según los resultados de las pruebas.
El VHH-6 se disemina fácilmente por contacto directo con una persona infectada o por las gotitas expulsadas al estornudar o toser. También se puede propagar a través de la saliva (escupida), por ejemplo, al compartir vasos, platos o utensilios. Se propaga fácilmente en lugares como guarderías y escuelas. La mayoría de los niños se infectan con el virus a los 3 años.
El VHH-6 puede causar problemas de salud graves en pacientes con sistemas inmunes débiles. Estos problemas incluyen recuentos sanguíneos bajos, neumonía (infección pulmonar) y encefalitis (inflamación en el cerebro). Las señales de alerta de emergencia incluyen las siguientes:
Comuníquese con su proveedor de atención médica de inmediato si nota alguno de estos síntomas.
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Revisado: julio de 2025
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