Es importante cuidar bien la boca de su hijo(a) y prestar atención para detectar los problemas que podrían surgir. Los problemas bucales, como llagas dolorosas, boca seca, labios agrietados y problemas dentales, son comunes en los niños con cáncer y otras enfermedades. Mantener la boca limpia ayuda a reducir las bacterias que provocan caries. Las bacterias presentes en la boca también pueden viajar a través del torrente sanguíneo y causar infecciones.
Una rutina de cuidado de la boca contribuye a la salud bucal de su hijo(a), ahora y en el futuro. El cuidado bucal puede incluir los siguientes elementos:
Asegúrese de seguir una rutina de cuidado de la boca, incluso si su hijo(a) tiene una sonda de alimentación o no come por vía oral. Su equipo de atención médica puede brindarle instrucciones especiales para el cuidado de la boca si su hijo(a) tiene llagas en la boca, recibe ciertos tratamientos, tiene recuentos sanguíneos bajos o recibió un trasplante de médula ósea (células madre).
Ayude a los niños menores de 8 años para asegurarse de que se cepillen bien los dientes.
Use un cepillo de dientes suave para cepillar los dientes y la lengua, al menos, dos veces al día. Siempre cepille después de consumir dulces, o bebidas o alimentos azucarados.
Los enjuagues bucales pueden ayudar a limpiar la boca y tratar problemas como la sequedad bucal o las llagas en la boca. Use enjuagues bucales o colutorios recetados por su equipo de atención médica.
Enjuague la boca de su hijo(a) con entre 5 y 10 mililitros (ml) de enjuague bucal, tres veces al día como mínimo. Los enjuagues bucales incluyen Biotene®, solución salina alcalina y Cepacol®.
Use hilo dental a diario, a menos que el equipo de atención médica le indique lo contrario. A menos que su hijo(a) tenga llagas en la boca o recuentos sanguíneos bajos, por lo general, se recomienda usar hilo dental. Verifique con su equipo de atención médica si tiene dudas.
La piel de los labios es delgada y delicada. Es fácil que los labios de su hijo(a) se sequen, se partan o se agrieten.
Aplique un bálsamo labial, un ungüento o una crema con lanolina en los labios de su hijo(a) dos veces al día como mínimo. Además, aplique bálsamo labial según sea necesario cuando los labios estén secos. Elija un bálsamo labial o una pomada sin fragancia y apta para pieles sensibles.
No permita que su hijo(a) tire de la piel descamada. Esto puede causar llagas o infecciones. Lamerse los labios también puede empeorar los labios partidos.
La sequedad bucal ocurre cuando hay muy poca saliva o la saliva es demasiado espesa. Esto puede suceder si su hijo(a) está deshidratado(a). También puede ser un efecto secundario de la quimioterapia, los medicamentos o la radioterapia. Los pacientes que tienen un tubo para ayudarles a respirar (intubación) o que tienen una sonda de alimentación también corren un mayor riesgo de sequedad bucal.
La sequedad bucal puede causar problemas como dolor de garganta, problemas para hablar o tragar, ronquera y mal aliento. La saliva ayuda a proteger los dientes, ya que elimina los restos de alimentos, las bacterias y los ácidos. Con el tiempo, la sequedad bucal puede provocar caries en los dientes.
A continuación, le indicamos algunas maneras en que su hijo(a) puede ayudar a prevenir o controlar la sequedad bucal:
La rutina de cuidado bucal de su hijo(a) debe incluir revisiones para detectar llagas en los labios, las encías, la lengua, las mejillas, la zona debajo de la lengua y el paladar. Diversas afecciones pueden causar llagas en la boca y estas son también un efecto secundario frecuente de la quimioterapia. Las llagas en la boca pueden ser dolorosas y aumentar el riesgo de infección. Además, pueden hacer que tragar, comer y beber sea más difícil.
Si su hijo(a) tiene llagas en la boca, un enfermero puede darle a su hijo(a) un enjuague bucal, un gel o un aerosol para calmar el dolor causado por las llagas. Su hijo(a) también podría tomar medicamentos para aliviar el dolor o detener una infección.
Obtenga más información sobre las llagas bucales y el tratamiento contra el cáncer.
Las revisiones dentales periódicas cada 6 meses le ayudarán a detectar posibles problemas. Asegúrese de que el dentista conozca los antecedentes médicos de su hijo(a).
Una buena salud bucal comienza con el cuidado bucal diario.
A continuación, le indicamos algunas medidas adicionales que puede tomar para tener una boca y unos dientes más sanos:
Encuentre más información en el sitio web MouthHealthy de la ADA.
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Revisado: febrero de 2024
Algunos tratamientos del cáncer infantil pueden causar problemas con el desarrollo de los dientes y de los huesos faciales en el futuro.
Las llagas en la boca y la garganta son un efecto secundario común del tratamiento contra el cáncer en los niños. El nombre clínico de esta afección es mucositis oral.
Ciertos tratamientos contra el cáncer infantil pueden provocar afecciones en los dientes, las encías y la boca. Una buena higiene bucodental y las visitas periódicas al dentista pueden evitar o atenuar los problemas.