¿Qué es la ictericia?
La ictericia es una afección que hace que la piel y los ojos se vean amarillos. Por lo general, el cuerpo descompone los glóbulos rojos más viejos en un líquido amarillo llamado bilirrubina. El hígado ayuda a eliminar la bilirrubina de la sangre. Se convierte en parte de un líquido llamado bilis. Esta bilis ayuda a las personas a descomponer sus alimentos.
En algunos recién nacidos, el hígado aún no puede realizar este proceso muy bien. Se acumula demasiada bilirrubina y la piel y los ojos se ven amarillos (ictericia). La ictericia generalmente desaparece entre 2 y 3 semanas después de comer a medida que su hígado se desarrolla y comienzan a alimentarse.
Otros factores que pueden causar ictericia son los siguientes:
- Problemas con la lactancia materna (no comer lo suficiente)
- Nacimiento prematuro (nacer antes de tiempo)
- La madre y el bebé tienen diferentes tipos de sangre que actúan el uno contra el otro
- Infecciones que dañan el hígado (contraer un virus como la hepatitis A)
- Enfermedades que dañan el hígado o los glóbulos rojos (algunos cánceres o enfermedad de células falciformes)
- Algunos tipos de medicamentos (como demasiado paracetamol)
- Problemas con el sistema inmune de su hijo(a) que actúa contra su propio cuerpo (autoinmunidad)
Tratamiento para la ictericia
El principal tratamiento para la ictericia es poner al bebé bajo una luz azul especial que descompone la bilirrubina. Su bebé puede estar tumbado bajo una luz cenital o bajo una manta que haga brillar esta luz sobre su piel (manta de fibra óptica o bili). Su equipo de atención médica le mostrará cómo utilizar la luz o la manta. La luz azul especial ayuda a descomponer la bilirrubina.
Si la ictericia no es grave, el equipo de atención médica puede pedirle que coloque al bebé cerca de una ventana para que reciba luz solar indirecta (filtrada). La luz solar indirecta ayuda a descomponer la bilirrubina. Hable con su equipo de atención médica antes de exponer a su bebé a la luz del sol y siga sus instrucciones.
Asegúrese de comprobar la temperatura corporal del bebé durante cualquier tipo de terapia de luz. Compruebe regularmente si su hijo(a) tiene demasiado calor o demasiado frío. Siga las instrucciones de su equipo de atención. Le informarán sobre cómo realizar los tratamientos de forma segura y sobre otros tratamientos que necesita su bebé.
Terapia de luz cenital
El doctor podría recetar terapia de luz cenital. Es posible que su hijo(a) reciba terapia de luz en el hospital o usted tenga que hacerlo en su hogar. Si se aplica la terapia de luz en el hogar, el médico le indicará cómo hacerlo. Es posible que entre las indicaciones se encuentren los siguientes pasos:
- Desvista a su hijo(a), pero déjele el pañal puesto.
- Su hijo(a) debe usar parches oculares durante la terapia de luz para proteger los ojos.
- Asegúrese de que la luz se encuentre a la distancia correcta de su hijo(a) que le indicó el médico. Lea las instrucciones. Llame a su médico si tiene alguna pregunta.
- Si la luz no desprende suficiente calor, cambie la temperatura de la habitación para mantener a su hijo(a) a una temperatura adecuada. Las luces emiten diferentes cantidades de calor. No permita que su hijo(a) pase demasiado frío o demasiado calor.
- Mida cuánta luz recibe su hijo(a) durante el tratamiento. Es posible que el dispositivo tenga un indicador que marque cuánta luz recibe su hijo(a). Incluso, es posible que haya una pantalla que lo indique. Pregunte a su equipo de atención médica cómo hacer esto. Es importante asegurarse de que su hijo(a) esté recibiendo la cantidad correcta de luz, pero no demasiada. Mida cada 8 horas o cada vez que cambie la posición de la luz.
Siga las instrucciones de su médico.
La protección de los ojos durante la terapia de luz es importante. Siga estos consejos para proteger los ojos de su hijo(a):
- Antes de ponerle los parches a su hijo(a), asegúrese de que tenga los ojos cerrados.
- Si necesita terapia de luz durante más de 4 horas al día, quítele los parches durante 5 o 10 minutos. Realice esto cada 4 horas.
- Revise si los ojos de su hijo(a) se ven rojos o irritados o si sale líquido o mucosidad de ellos. Si nota esto, comuníquese con su médico.
- Puede quitar los parches y establecer contacto visual con su bebé. Este tiempo juntos le ayuda a establecer un vínculo con su bebé.
Manta de fibra óptica (bili)
Es posible que su hijo(a) necesite una manta que ilumine su piel. Es posible que la llamen manta de fibra óptica o “manta bili". La manta está dentro de una funda o chaleco. Puede envolver la manta alrededor de su hijo(a) o colocarlo(a) sobre ella. Complete los siguientes pasos:
- Coloque la manta en la funda o el chaleco. Asegúrese de que el lado transparente de la manta esté debajo del lado blando de la funda. Su hijo(a) se acostará sobre el lado blando, con la luz brillando sobre él(ella) a través de la funda o el chaleco.
- Enchufe el cable de forma segura. Coloque este extremo de la manta con el cable a los pies de su hijo(a).
- Coloque la manta cubierta sobre el colchón de la cuna de su hijo(a) o sobre otra superficie plana. Coloque al bebé sobre la manta, con la punta de la manta hacia los hombros.
- Su hijo(a) puede usar pañales. También puede llevar ropa sobre algunas mantas. Pregúntele a su médico si tiene alguna duda sobre lo que puede usar su hijo(a).
- Póngale parches en los ojos a su hijo(a) si está acostado de lado mirando hacia la manta. Antes de ponerle los parches a su hijo(a), asegúrese de que tenga los ojos cerrados. No necesita parches en los ojos si está tumbado(a) boca arriba, mirando en dirección contraria a la manta.
- La manta tiene un control que muestra el brillo de la luz. Ajústelo antes de administrar la terapia de luz a su hijo(a). Su proveedor le indicará qué ajustes debe utilizar para la terapia de luz.
- Mida cuánta luz recibe su hijo(a) durante el tratamiento. La manta tiene una forma de medir la cantidad de luz que recibe su hijo(a). Incluso, es posible que haya una pantalla que lo indique. Pregunte a su equipo de atención médica dónde encontrarla y cómo hacerlo. Es importante asegurarse de que su hijo(a) esté recibiendo la cantidad correcta de luz, pero no demasiada. Mida cada 8 horas o con la frecuencia que le indique el personal de enfermería.